Adaptar el mismo bloque a cada forma de jugar
En casa suele haber un rincón con alfombra donde las piezas se extienden en plano, como un mosaico que crece sin prisa. En el aula, en cambio, lo habitual es ver torres que se sostienen apenas unos segundos antes de caer, y ese momento también forma parte del juego. Las piezas mantienen un grosor regular y un peso que un niño puede levantar con una sola mano, así que sirven igual para alinear sobre una bandeja que para apilar en equilibrio.
No hay una manera correcta de usarlas. La misma pieza puede ser base, muro o contrapeso según lo que pida la construcción del momento. Al no llevar color añadido, la atención se queda en la forma, el tamaño y la posición. Con el uso, la madera toma una pátina más cálida que no altera su estructura ni su seguridad; basta con pasar un paño seco y evitar la humedad prolongada.