Si tienes dudas sobre el recorrido de la madera, la trazabilidad de un lote o el estado de un pedido en curso, escríbenos y te respondemos con datos concretos: fecha de corte, número de tablón y etapa en la que se encuentra el trabajo. No hay respuestas automáticas ni formularios que se pierden; cada mensaje lo lee una persona del taller.
Respondemos dentro de las 48 horas hábiles. Los mensajes recibidos entre el viernes por la tarde y el domingo se contestan el lunes o el martes siguiente, según el volumen de trabajo en el banco de lijado. Si tu consulta es sobre un lote ya entregado, incluye la fecha de corte para localizarlo más rápido.
Antes de escribir, puedes revisar la vía de contacto directa o consultar el criterio de tratamiento de datos que aplicamos a cada consulta.
No hay una línea de montaje que lo resuelva todo de golpe. El recorrido de cada bloque de Toy King depende de la humedad del tablón, del tiempo de reposo y de la mano que repasa los cantos. Aquí está el orden real de las cosas, sin atajos ni barnices que tapen el proceso.
El pino y el haya llegan en tablones con origen identificado. Antes de cortar nada, se anota la fecha de entrada y el número de lote: ese número viaja después con las piezas hasta la caja.
La madera se deja secar al aire el tiempo necesario para que pierda el exceso de humedad. Un tablón que se trabaja antes de tiempo se mueve después, y una pieza que se mueve deja de encajar bien.
Cada bloque, disco o listón se corta con tolerancias pensadas para manos pequeñas. La medida se repite varias veces por lote para que las piezas de un mismo conjunto se combinen entre sí sin forzar el ensamble.
El lijado se hace por etapas hasta que la veta queda suave al tacto. Los cantos se redondean a mano, uno por uno, para eliminar aristas. No se aplica ningún barniz, tinte ni recubrimiento plástico: la superficie conserva el aroma y la calidez del material.
Con bloques de referencia se comprueba que las piezas encajen y se sostengan. El control final revisa medidas, estabilidad y ausencia de astillas antes de que nada salga del taller.
Las piezas se separan por forma y tamaño, y se guardan en cajas de cartón reciclado. Cada caja lleva la fecha de corte y el número de tablón, de modo que una familia o un educador puede seguir el rastro del material que tiene en las manos.
Si quieres entender por qué evitamos los acabados químicos en cada una de estas etapas, el detalle está en nuestro enfoque de trabajo, y para cualquier duda concreta sobre un lote puedes escribirnos desde la página de contacto.