El método se apoya en tolerancias mínimas, así que la mayoría de las dudas se resuelven mirando la pieza y el ensamble concreto. Si algo se atasca, se separa con holgura o llega con una veta distinta a la esperada, escríbenos con el detalle y lo revisamos pieza por pieza.
Cuéntanos qué forma tiene, de qué madera es y en qué combinación falla. Una foto de la unión ayuda más que una descripción larga. Respondemos en un plazo de uno a dos días hábiles.
Para pedidos de aulas, encargos con medidas concretas o cualquier caso donde explicar el uso sea más rápido hablando, atendemos por teléfono de lunes a viernes, de 9 a 17.
Las consultas sobre el método, las medidas y los criterios de descarte ya están recogidas en las preguntas frecuentes. Si tu duda es de ese tipo, revísala primero: suele ahorrar el intercambio de correos. Para condiciones de uso y tratamiento de datos, consulta la política de privacidad.
Antes de cortar madera, el método se reduce a una pregunta: qué es indispensable para que una pieza se sostenga, encaje y dure. Lo demás se descarta. Este es el orden que seguimos desde la primera nota hasta el prototipo que ya se puede usar.
Todo empieza con una situación concreta de juego: una torre que se cae demasiado pronto, un encaje que exige demasiada fuerza, piezas que ruedan fuera del tablero. Anotamos qué se espera de la pieza y qué no debería hacer nunca.
Elegimos maderas locales de crecimiento lento, sin tratamientos previos. Revisamos veta, humedad y estabilidad antes de cortar. Si el material no aguanta el uso repetido, no entra en el proceso.
Cortamos en dimensiones que permitan varias combinaciones entre sí. Probamos los ensambles con tolerancias mínimas: las piezas deben unirse sin forzar y separarse sin herramientas. Ajustamos milímetro a milímetro hasta que el encaje se siente natural.
No añadimos color, brillo ni textura artificial. El lijado se hace por etapas hasta que el tacto no necesita explicación: cantos redondeados, superficie uniforme, sin astillas. La madera queda al descubierto, con su veta y su aroma intactos.
Cada prototipo se usa durante semanas en contextos cotidianos: manos pequeñas, sesiones largas, piezas que se guardan y se vuelven a sacar. Observamos desgaste, encaje y estabilidad antes de dar por válida una forma.
Si una pieza no aporta una posibilidad nueva de construcción, no se produce. El catálogo crece despacio y cada elemento tiene una razón material para existir. Así se mantiene el conjunto coherente y manejable.
Si quieres entender qué criterios sostienen estas decisiones, revisa nuestra forma de trabajar o escríbenos desde la página de contacto.