Cada bloque que sale del taller pasa por una secuencia de trabajo que se repite casi sin cambios desde el primer encargo. No hay atajos ni acabados añadidos: lo que se ve en la superficie es la madera misma, secada al aire y lijada a mano.
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Primavera de 2016
Selección del tronco
Se eligen hayas y pinos de bosques gestionados en Misiones, con corteza sana y veta regular. Se anota el tipo de árbol y el tiempo de secado al aire antes de que la madera entre al taller.
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Otoño de 2017
Corte y lijado manual
Las piezas se cortan a medida y se lijan en varias pasadas hasta dejar los cantos redondeados. No se aplica barniz, tinte ni cera: la superficie queda desnuda y cálida al tacto.
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Invierno de 2019
Ensambles simples y prueba de tacto
Se ajustan las tolerancias para que las formas encajen sin forzar manos pequeñas. Cada lote se revisa a mano para comprobar que no queden astillas ni bordes vivos.
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Verano de 2022
Registro de origen y secado
Se documenta el tipo de árbol, la fecha de tala y el tiempo de secado de cada remesa. Esta trazabilidad permite saber de dónde viene la madera y cómo se ha tratado antes del corte.
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Primavera de 2024
Revisión de piezas en uso
Con el juego continuado, la madera toma un tono más oscuro y muestra la huella del uso. Recomendamos limpiar con un paño seco y evitar el sol directo prolongado para conservar la humedad natural del material.