Antes de dar por cerrado cualquier detalle del taller, conviene dejar claras algunas precisiones que suelen generar dudas cuando se describe el trabajo con madera sin tratar.
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Sobre la veta y el tono
Ninguna pieza sale idéntica a otra. El color y el dibujo de la veta dependen del árbol del que proviene el bloque, así que las diferencias entre unidades no son un defecto, son la huella del material. No seleccionamos por uniformidad cromática.
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Sin acabados añadidos
No aplicamos barnices, tintes, aceites ni ceras. La superficie queda desnuda y eso implica que puede oscurecerse con el uso y el contacto con las manos. Ese cambio es esperado y no se considera deterioro.
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Mantenimiento y revisión
Con el juego intenso puede aparecer alguna astilla en los cantos. Recomendamos revisar las piezas de vez en cuando y lijar suavemente la zona afectada. No es necesario tratar la madera después, pero tampoco está de más hacerlo si se prefiere.
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Alcance del proceso
Los ensambles se comprueban uno a uno antes de que la pieza salga del taller. No hablamos de certificaciones externas ni de garantías absolutas: hablamos de verificación manual, que es lo que efectivamente hacemos.
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Recortes y reintegro
Los restos de corte no se descartan. Se reutilizan dentro del propio ciclo del taller o se reintegran como material para piezas menores. Este criterio forma parte del método, no es una excepción.